NO LE DECIMOS “ADIOS”, SINO “A DIOS”…

NO LE DECIMOS “ADIOS”, SINO “A DIOS”…

NO LE DECIMOS “ADIOS”, SINO “A DIOS”…

He sido testigo privilegiado del cariño que mostrasteis a Juan Carlos, mi hermano salesiano en la fe. Soy consciente del cariño y simpatía que tenéis por él. Y esto…¡me alegra profundamente!

Un salesiano debe alegrarse de que la gente, los jóvenes, los padres, quieran y valoren a su hermano salesiano…, es una alegría para la comunidad a la que ese hermano pertenece, para la Inspectoría,…porque Dios a través de su persona está actuante, haciendo presente el carisma de Don Bosco. ¡Gracias Juan Carlos por tu entrega y testimonio, ¡mantente firme, constante y fiel!

En lo que a mi persona respecta, os agradezco vuestra acogida y cariño en tan sólo estos 5 días compartidos. Ya nos iremos conociendo al caminar…, al caminar con y por los jóvenes.

No voy a La Cuesta a sustituir a nadie, las personas somos insustituibles, originales y creadas en serio por Dios, no en serie como las fábricas de caramelos,…Juan Carlos es Juan Carlos, Felipe es Felipe, Diego es Diego y así todos sucesivamente.

Tenemos en común la fe y el carisma salesiano, esto ya es mucho. Por eso titulo el articulo así, a Juan Carlos no le decimos “adiós” sino que lo confiamos “ a Dios” y un salesiano nunca se jubila de su misión juvenil.

Rezo por vosotros, por toda la comunidad educativa de esta obra salesiana en esta nueva etapa que me toca vivir con y por vosotros.

Un salesiano es puente entre Dios y los jóvenes, es dinamizador de unidad, pero sobre todo testigo del Señor Resucitado. ¡Vuestra oración me hará mucho bien, cuento con ella!

Nos recordamos mutuamente que la mejor manera de agradecer lo recibido es dándolo, de Juan Carlos habéis recibido el amor y sensibilidad por los niños,…¡adelante pues! Hay que seguir haciendo vivo y actuante este don que es de Dios. Somos animadores gracias a que Dios pone personas modelo en nuestras vidas. Un verdadero animador, no tiene dependencia de nadie, sigue a Jesús, él es el mejor animador. Un animador salesiano lo es todo el curso, siempre, no es un chaleco que me pongo en verano o los viernes y luego me lo quito.

La nueva etapa que comienza Juan Carlos nos deja todos un bonito reto: permaneced y continuar.

Un abrazo

Diego Montilla Muro, sdb

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